jueves, 22 de marzo de 2018

ETCHECOLATZ



El señor Etchecolatz ha sido enviado nuevamente a prisión común, enfermo y con 88 años. Posiblemente no haya manifestación más elocuente de civilidad y respeto por las instituciones democráticas que reconocer en el ciudadano que es enemigo político un sujeto de derecho. Negar, como se hace, a Etchecolatz (y a los demás militares presos) los derechos y garantías que por ley les corresponden es una muestra cabal de que el odio y la venganza siguen siendo los móviles de nuestra vida colectiva. Y que los operadores del sistema judicial sean mudos testigos (o actores) de este atropello es el signo inequívoco de la fragilidad de nuestras instituciones. Deberían sentir vergüenza, como sentimos pena los ciudadanos de a pie, que seguimos viendo cómo se diluye la esperanza de vivir en un país civilizado en el que las leyes sean iguales para todos.

Juan Martín Molinari
DNI 18.553.810

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